Guía práctica

Cómo hacer una cata de vino en casa, paso a paso

No hace falta una bodega ni saber de vino. Con unas copas, dos o tres botellas y un poco de orden, cualquier cena se convierte en una cata. Te cuento cómo la monto yo.

Qué necesitas

  • Copas de cristal fino y transparente, con forma de tulipa: más anchas abajo y cerradas arriba, para que el aroma se concentre. Lo ideal es una por persona y vino; si no hay tantas, enjuágalas con un chorrito del vino siguiente, no con agua.
  • Luz natural y un fondo blanco: un mantel, una servilleta o un folio. Sin él no se aprecia bien el color.
  • Agua y pan blanco o picos para limpiar la boca entre vino y vino.
  • Un vaso opaco como escupidera si vais a catar muchos vinos. Escupir no es de mala educación en una cata: es lo que hacen los profesionales.
  • Papel y boli, o una ficha de cata por vino, para apuntar lo que notéis.

Y un detalle que se olvida siempre: nada de perfume, velas aromáticas ni guisos al fuego. El olfato es la mitad de la cata.

Cuántos vinos y cuánto servir

Entre tres y cinco vinos es el número que mejor funciona: menos se queda corto para comparar y, a partir de seis, los últimos se catan peor. Para catar basta con unos 50 ml por copa, más o menos un tercio de una copa normal: así queda sitio para mover el vino sin derramarlo. Con esa medida, una botella de 75 cl da para unas quince copas de cata.

En qué orden se catan

La regla es ir de lo más ligero a lo más intenso, para que un vino no tape al siguiente:

  1. Espumosos
  2. Blancos, de los jóvenes y ligeros a los de más cuerpo o con barrica
  3. Rosados
  4. Tintos, de los jóvenes a los de crianza
  5. Dulces y generosos, siempre al final

Dentro de cada grupo, los secos antes que los dulces y los de menos alcohol antes que los de más.

A qué temperatura

Tipo de vinoTemperatura
Dulces6-8 °C
Espumosos6-10 °C
Blancos y rosados ligeros7-10 °C
Blancos con cuerpo o con barrica10-13 °C
Tintos ligeros13 °C aprox.
Tintos con cuerpo15-18 °C

Ojo con el tinto «a temperatura ambiente»: esa idea viene de casas mucho más frescas que un piso en verano. Si el tinto está a más de 20 °C, el alcohol se nota más de la cuenta. Un cuarto de hora en la nevera lo arregla.

Los tres pasos de la cata

Con cada vino se repite el mismo recorrido. Hacerlo siempre en el mismo orden es lo que permite comparar:

  1. Vista. Inclina la copa sobre el fondo blanco y fíjate en el color y en su intensidad. ¿Es limpio o turbio? ¿Pálido o profundo?
  2. Nariz. Huele primero con la copa quieta. Luego gírala para que el vino se airee y vuelve a oler: aparecerán aromas nuevos. ¿Fruta? ¿Flores? ¿Madera, tostados, especias?
  3. Boca. Da un sorbo pequeño y muévelo por toda la boca. ¿Es seco o dulce? ¿Te hace salivar? Eso es la acidez. ¿Te seca las encías? Eso son los taninos. ¿Cuánto dura el sabor después de tragar?

Este recorrido es una versión simplificada del método que uso en mis catas. Si quieres ir más a fondo, lo explico entero en el método SAT de WSET.

Un truco para que sea más divertida: a ciegas

Tapa las botellas con papel de aluminio o con un calcetín y numéralas. Sin ver la etiqueta desaparecen los prejuicios (el precio, la marca, la región) y cada uno opina solo por lo que tiene en la copa. Destapar al final siempre da sorpresas.

Apunta lo que notas

No hace falta usar palabras técnicas: «huele a fresa», «me seca la boca», «me recuerda a la madera de un armario» vale igual. Lo importante es poner en común lo que siente cada uno, y apuntarlo para acordarte la próxima vez que veas esa botella. Para eso hice el cuaderno de catas, y su ficha también se puede rellenar online y descargar en PDF.

Y sobre todo: en una cata no hay respuestas incorrectas. El vino es la excusa. Lo importante es con quién lo compartes.

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